#104. Derivas pop VI: Poker mundialista
Sexto episodio del divertimento clásico de Bicho redactor con un toque
Hola, ¿cómo estás?
🙌🏾Gracias por los likes, comentarios, compartidas, mensajes y devoluciones face-to-face: Agus, Ailén, Belkys, Claudia, Claudio, Chela, Diana, Elizabeth, Emi, Enrique, Fer, Hilda, Jess, Jesús, Jorge, Koala, Ma/pa, Mario, Miguel, Rubén, Salvador, Seba, Silvia, Sismo, Sol, Vicky y Willy ☕Gracias por los cafecitos, Marcela 🛍️ Recordá que podés elegir tu combo de cafecitos acá y, de paso, colaborás con la financiación colectiva del newsletter.
Ideo el presente newsletter en el primer día muerto de este Mundial pródigo en fútbol. El traslado al papel -lo que comúnmente se denomina “escritura” o “redacción”- tiene lugar el domingo, jornada inicial de un tridente de días sin partidos, con los semifinalistas listos: Argentina, España, Francia e Inglaterra. Me animo a intuir que lo que exploren mis manos en danza de teclas será un póker… y hacia él iré sin ningún tipo de preconceptos. A ver qué onda. Qué honda está la pileta.
España
La semana pasada recibí un ejemplar de “Rosalía: de la A a la Z”, un libro escrito por Marta Salicrú, periodista musical barcelonesa. Partiendo de la premisa creada por la Rosalía en “Abcdefg”, la autora del libro publicado por Planeta cuenta alfabéticamente la historia de una cant(a)ora que ha revolucionado, en iguales partes, las escenas del flamenco y el pop, moviendo las estanterías de la lírica en castellano dando lugar a su catalán nativo y surfeando tantos idiomas más en “Lux” (2025).
“Rosalía: de la A a la Z” tiene un diseño exquisito potenciado por el contraste blanco-negro. Como dato para el público librero-lector, su olor a nuevo es un anzuelo difícil de esquivar. Salicrú toma la “trampa” del lenguaje, su posible e incomprobable reduccionismo (es decir, aquello de encerrarse por buscar “palabras que empiecen con”) y despliega un mapamundi donde intervienen de tú-a-tú discografía, amor, zodíaco, política, industria, feminismo, éxito, libertad y cultura del trabajo. Una lectura imperdible y amena.
Francia
Escribo estas líneas en el entretiempo de la primera semifinal. Quiero que gane Francia, pero va perdiendo 1-0 con gol de penal de Mikel Oyarzabal. Sí, ya sé que lo saben. Como sé que ya saben quién ganó el match, pero no me digan nada por favor. Digo: no le digan nada a mi yo del pasado que se está dejando leer por ustedes ahora mismo. ¿Dale?
Quiero que ganen los galos porque desde que tengo uso de razón, Papá es Francia. Su cantor favorito es uno de los emblemas de la chanson, Georges Brassens. Un trovador libertario -cuando esa palabra todavía significaba algo- de posguerra que nació y murió en la misma semana con seis décadas de diferencia, relató alguna vez un tal Héctor Pez en el diario de la provincia. Cuenta la leyenda que mi padre bebió a tragos la obra del poeta creador de “La mala reputación” cuando fue con su grupo folclórico a Bélgica. Ahora tiene libros de GB en español y en francés, discos compactos, revistas… y para el Día del Padre le regalamos una remera con una imagen de Brassens acompañado de dos de sus pasiones: un gato y una pipa.
Por eso, escuchar cómo papá canta Brassens en Spotify es una delicia. Un gusto de la vida estirada en el presente. También lo es leer a Gargarella decir lo que le generó el cantor francés en su libro “Apuntes italianos” (Seix Barral, 2024): “¡Pero qué personaje hermoso Brassens!” (p. 218). Y ni les digo escuchar a Kevin Johansen en Santa Fe enumerar que “ya lo decía Gainsbourg y Brassens mucho antes” en “Bien sur”, con mi viejo al lado musitando “Allez les bleus”.
📅 Agenda
Inglaterra
Cada vez que leemos que Argentina-Inglaterra es solo un partido de fútbol, entendemos a la perfección los subtítulos: “No es solo un partido de fútbol, but I like it”. En la caminata a la semifinal más picante de la que tenga memoria, me tomé el tiempo de orejear un par de veces “Foreign tongues”, el último álbum de los Rolling Stones. El primero sin Charlie Watts. Mejor decir: el último con la sesión final del histórico baterista de Sus Majestades Satánicas.
Transcurre julio, empiezan mis vacaciones en casa. Los días me encuentran escuchando un disco cuyo nombre significa “lenguas extranjeras”. (¿Qué es un mundial sino un compilado de lenguas extranjeras?) Lo escucho entero en una plataforma digital reproducido “en directo” por mi televisor 2020. Como un tonto, apresuro a marcar las canciones que más me gustan. Como un tonto, digo, porque a cada escucha el sentimiento primal irá a buscarme, a golpear mi hombro para recordarme sus nombres; “In the stars”, “Mr. Charm”, “Never wanna lose you” y “Back in your life”. Le cuento a Willy que “Mr. Charm” me recuerda a “Everybody have fun tonight” de Wang Chung. Hay una atmósfera de los ‘80, de new wave, que me trae la canción.
Paso a YouTube. Los visualizer, dicen todas las notas, son grabaciones en distintas partes del mundo. “Divine intervention” sucede en Argentina, más precisamente en el Puente Alsina. De repente, los Rolling y 2’ conviven en el imaginario bonaerense a horas de una reedición del clásico transoceánico Argentina-Inglaterra.
Última parada. Vuelvo a Spotify. Tiro el disco al nuevo equipo que me regalaron mis viejos. Es un reloj/alarma/parlante con forma de G. G de Google. G de gol. G de guitarra. El sonido latoso es lo que mi mente necesitaba para completar la escena. Imaginar el álbum como si hubiera sido grabado en los ‘60 con un Paul McCartney jovencito y un Robert Smith púber (y un par de secretos que la música sabría liberar en los 2000).
Argentina
El semifinalista que me queda es Argentina. Soy argentino, podría hablar de cualquier cosa que me rodee y estaría bien, ¿no? Pero voy a elegir lo que vengo escuchando. Hace poco, Paula Maffia publicó su último álbum, titulado justamente “República afectiva”. Entrevisté a Paula en medio de la pandemia, cuando se hablaba de aforos y vacunas. Maffia es una gran jugadora del lenguaje (escrito y enunciado). Aquella vez le pregunté por su palabra favorita y me contó que le fascinaban las palabras con “O”, su redondez. “¡Qué raro!”, pienso. “República afectiva” son diecisiete letras: todas las vocales, ninguna “O”. También me dijo que le gustaban las palabras cortas (“polvo”, “placer”) llenas de significados, capaces de derrumbar a quien leyera. Evidentemente, este disco buscó derrumbar hasta aquel deseo.
Una de las frases que más me gusta del último disco es el título de una canción, que llega en el momento exacto: “El deseo es un arma que hay que saber apuntar”. Cuando hablé con Paula, en enero de 2021, mencionamos el deseo y ella afirmó, en el marco de esos días pandémicos, que eso era lo único que podía proyectar. En la canción que titula “República afectiva”, la autora canta:
“Yo todavía tengo
en dedos como garras
la forma de un deseo
y la ilusión intacta”
(“República afectiva”, Paula Maffia, 2026)
Un tercer elemento emerge de la entrevista (luego de hablar de palabras preferidas y del deseo) es la síntesis de ambos: la tesis del lenguaje como juego. En la charla telefónica requetementada, Paula definió al juego de palabras como “un lubricante fundamental para la cotidianidad” (2021). Dejemos hablar a la artista:
“Los juegos de palabras nos hacen recordar que bailamos con el lenguaje. En esa fisura, donde las palabras pueden significar lo que significan y todo lo demás, están todos los significados a una palabra de distancia. A un grado de distancia, una palabra puede significar la totalidad. El juego es lo que permite hacer esos saltos tan osados entre lo no evidente y lo que hay” (El Litoral, 2021).
El disco-juego-fuego baila sobre conceptos como persuasión, daño, afecto y distancia (“la diosa distancia”, dice). Desde ahí, torcer ARGENTINA para sacar de la caja de sonidos AFECTIVA es un pulso exquisito, un toque divino (que la mala transcripción de la letra por parte de Spotify multiplica con república festiva), la respuesta a esa pregunta que nos tortura: ¿Dónde buscar amor en este país, en este mundo? Respuesta que culmina en el broche de oro, el casi cierre de la canción que dice, como si fuera la lírica del himno nacional:
“República afectiva,
sutil en todos lados,
atravesás mi pecho
con tu hilo dorado”
(“República afectiva”, Paula Maffia, 2026)
Extra
Me di el lujo de entrevistar a una eminencia como Eduardo Cárdenas. Fue a propósito de la reedición de “La familia de Octavio Bunge”, libro co-escrito junto a Carlos Payá (Eudeba, 2025). Pueden leer la entrevista publicada en El Litoral Santa Fe en este link.




